26 de junio de 2013

Sobre la parcialidad y los prejuicios

Hace muchos años, cuando yo arbitraba en el Comité Madrileño, hubo un equipo que se quejó de la designación de  Sánchez Moreno, buen árbitro de primera división, porque había nacido en Sevilla cuarenta y tantos años antes y dirigía a uno de los dos clubes de la capital hispalense. A Ansuátegui Roca también intentaron quitarle un partido del Osasuna porque había estudiado medicina en la Universidad de Navarra...

Con Ángel Villar en la RFEF el Athletic ha ganado bien poco, pero cada vez que hay algo polémico parece que es el responsable, beneficiando a "su" club. Con Astiazarán en la LFP la Real Sociedad ha descendido y no ha ascendido durante años. Con Jorge Carretero como portavoz de la RFEF la RSD Alcalá no sólo no ha ascendido, sino que ha descendido. Y recién llegado Javier Tebas a la presidencia de la LFP, la SD Huesca ha descendido. Pero ahora resulta que las decisiones que pueda tomar la Liga respecto de equipos presuntamente incumplidores, que podrían beneficiar al Huesca, son premeditadas y hay que cuestionarlas por la relación de Javier Tebas con dicho club... (por cierto, que Javier Tebas nació en Costa Rica y no en Huesca, como algunos ya se han aventurado a lanzar para justificar esos argumentos).

Sin embargo, nadie se escandalizó cuando Djukic (que falló el penalti que daba una liga al Deportivo) fichó por el Valencia, del que ahora será entrenador. ¿Por qué?

Los directivos del fútbol proceden del fútbol. Y ya está. Lo demás hay que probarlo.

23 de junio de 2013

FIFA y los agentes: el timo del "tocomocho"

Pues ahora resulta que para ejercer como agente en el fútbol no va a hacer falta licencia. Lo va a poder ser cualquiera (imaginamos que cumpliendo algunos requisitos generales o deportivos), ya que con el mero registro como tal, podrá actuar. Se acabó la regulación FIFA de los agentes de jugadores, a pesar de que incluso la UE la consideraba satisfactoria, con algunos retoques.

Todo eso está muy bien, si no fuera porque ahora mismo existen unos cuantos miles de agentes (unos pocos cientos, en España) que pagaron sus derechos de examen y han venido satisfaciendo su colegiación, como agentes, a la Federación año tras año. Algunos incluso han realizado cursos en entidades privadas o en la propia RFEF para superar las pruebas y obtener la licencia. Dinero tirado a la basura, porque ahora el sector se va a romper.

Imaginen que compran una licencia de taxi por unos cuantos ceros (de euros) y pocos años después se liberaliza el sector y el que quiera puede ofrecer su asientos libres a cambio de un precio. La reacción comprensible de los taxistas sería la del protagonista de "Un día de furia". Esto mismo es lo que se pretende hacer con los agentes (a los que desde aquí animamos a otro tipo de protestas más pacíficas, aunque les asista la razón). ¿No se quejaban del intrusismo? Ahora los intrusos poco más o menos que van a ser ellos.

Eso sí, el aluvión de agentes deberá previamente inscribirse en el registro que se habilitará para ello (vamos, que pagarán unas tasas por serlo). Conclusión: los que ya lo eran, como dijo la famosa parlamentaria, que se j... Y los que vengan, que paguen, que por quitar las licencias no hay que perder ingresos. Toda una obra de arte. 

A ver si los agentes logran unirse para exigir, bien las correspondientes indemnizaciones, bien  la retirada de la "novedad" FIFA, sea a través del TAS o de las autoridades nacionales o comunitarias. Desde ya, contáis con todo mi apoyo. A por ellos.

21 de junio de 2013

Sobre el Málaga, el Rayo y el Sevilla...

A estas alturas todavía no está claro cuál será el último equipo español que dispute la Europa League, por eso de que ahora con clasificarse no vale, además hay que tener el visto bueno financiero. La cosa no deja de ser curiosa, porque aunque el espíritu es loable, la ejecución no deja de ser mejorable.

En mi opinión, habría que marcar las reglas antes de empezar la partida. Lo de la licencia UEFA está muy bien, pero al empezar la Liga y no según acaba. Es decir, que el 1 de julio se le dice a los clubes, de cara a la temporada siguiente "tú, tú y tú no tenéis opciones de jugar en Europa, aunque os clasifiquéis, porque no cumplís las normas económicas que hemos establecido", y no pasa nada. Las directivas y los aficionados asumen que ese año no se puede conseguir como meta una clasificación europea, se diseña una plantilla acorde al condicionante y se queda lo mejor posible. Sin problemas.

Lo que resulta un tanto improcedente es que durante la temporada se evalúe a los equipos, y que una vez que se van consiguiendo los objetivos sobre el terreno de juego se desvanezcan en los despachos, sobre la marcha, enojando a todos (con razón). Cierto es que puede ser que durante la temporada se hayan producido malas gestiones, pero eso se puede solventar la siguiente temporada, a un año vista, donde con independencia de militar en Europa por haberlo conseguido, se sabrá que la siguiente temporada dicha circunstancia no podrá ya producirse. Y hay otros medios no tan agresivos, como impedir al club la posibilidad de fichar, sancionarlo económicamente o con descuento de puntos, etc.

Hace algunos meses indicaba en esta sección que ya no soy capaz de recordar quién ha ganado las últimas Vueltas, Tours y Giros, porque los ganadores van cayendo por dopaje muchos años después. Al final, en el fútbol tampoco vamos a poder saber quién se clasifica para Europa mirando la clasificación, y lo que es peor, los finales de Liga quedan del todo desvirtuados por la consecución (o la esperanza) de metas que son luego inviables por razones extradeportivas. 

La cartas en la mesa al inicio de la partida. Los equipos deben saber al empezar la temporada si compiten para ganar el título, para jugar en Europa, para mantenerse sin problemas o para no bajar, sin interferencias extradeportivas. Éstas pueden quedar para la siguiente temporada.

16 de junio de 2013

Hay que escribir sobre Messi, ¿no?

Pues sí, parece obligado. Y no queremos defraudar a nadie. Messi está involucrado en una investigación y acusación sobre una posible defraudación fiscal. Cuatro millones de euros. Penas de cárcel.

A mi entender, el deporte debe tener un tratamiento fiscal específico. Porque la vida del jugador es corta, gana mucho dinero en poco tiempo y demás. Que al Sr. Blesa, Botín o Francisco González los sangren a impuestos (que lo hacen) no me preocupa, porque ganan mucho más que los futbolistas y además lo van a seguir haciendo hasta que se jubilen. Con los deportistas hay algo distinto.

Eso de que te quiten más de la mitad de lo que ganas debe doler. Y vamos a dejarnos de la hipócrita frase de que ójala yo pagara esa cantidad porque significaría que gano mucho. Llegado el momento, dolería igual (supongo). Y por ello es lógico que los jugadores, y los artistas, y muchos profesionales de prestigio y los empresarios busquen cómo gestionar sus ingresos de manera que la elevada carga impositiva se reduzca. A veces legalmente. Otras no tanto. A ver si alguien se va a sorprender de algo a estas alturas.

Pues bien: existen paraísos fiscales, cuyo objeto es recibir dinero procedente mayoritariamente de defraudaciones y crímenes, Estados que forman parte de la ONU y con los que hay relaciones diplomáticas.  Y empresas que se dedican a servir de tapaderas de ingenierías financieras. Y jugadores que pagan un 56% de sus ingresos, que intentan pagar algo menos y que a veces se dejan guiar por impulsos o personas que exceden de las líneas rojas marcadas. 

Posiblemente el modelo de progresividad fiscal esté caduco, y sea mucho más adecuado un modelo proporcional (y sensato) idéntico para todas las rentas (sin privilegios forales o cupos), y un impuesto sobre el patrimonio selectivo complementario. Y, de manera añadida, la desaparición de los derechos de imagen como rendimientos con una tributación diferente a la salarial (¿por qué?). Y meter mano (perdón) a los paraísos fiscales. Y suprimir completamente el régimen de "impatriados", que es la consagración de la imbecilidad (fomentemos que vengan de fuera haciendo que los costes impositivos sean la mitad; que vengan pero en igualdad de condiciones).

Así que, a por Messi (si ha hecho algo)... pero sin olvidar lo demás.




11 de junio de 2013

El crowdfunding como ¿salvación? del Real Zaragoza.

José Antonio Visús, contra el que nada tengo, encabeza un movimiento que pretende aglutinar al zaragocismo para conseguir un cambio en el accionariado del club que posibilite la renovación de sus dirigentes y estructuras. Cuando los resultados deportivos no van bien, es algo lógico.

Sin embargo, las cosas no me cuadran. Agapito Iglesias invirtió 12 millones de euros en el Real Zaragoza. Ahora se le quiere obligar a aceptar 2 millones de euros (que todavía no se han conseguido) para adquirir sus acciones, y además con apariencia de "expulsión". Casi un "todo a cien". ¿Ustedes venderían algo por seis veces menos de su valor de compra, si no existiera una necesidad imperiosa de liquidez? ¿Verdad que no? Esto mismo es lo que debe pensar el actual accionista mayoritario del Zaragoza. Ya vendrán tiempos mejores (cuyo punto de partida real será el cumplimiento del plan de pagos del concurso) y la consiguiente revalorización de las acciones. A esperar una oferta seria, y si no, a seguir esperando.

Por otra parte, el procedimiento utilizado plantea diferentes dudas, puede que por lo precipitado de su presentación. Un equipo de personas se ofrece como futuros gestores y dirigentes de una entidad, sobre la base de que otras (los aficionados y empresas a los que se ofrece la participación) van a aportar cantidades de dinero que, sumadas, cubrirán la cifra que se considera ¿suficiente? para ¿forzar? la salida de Agapito Iglesias. No  queda claro si serán accionistas que efectúan una compra condicionada por medio de un tercero, o si su aportación será una donación para que dicha entidad sea la titular de las acciones, adquiriendo meros derechos políticos en la misma. No queda claro con cuánto dinero van a participar los que se postulan como futuros gestores y dirigentes. No queda claro quiénes son esas personas físicas y jurídicas que se han comprometido ya con la causa. Lo que es innegable es que Agapito Iglesias se juega su dinero, y que la nueva alternativa jugaría con dinero ajeno, al menos con dinero propio y mayoritariamente ajeno en un complejo conglomerado.

Tanto por la ínfima cuantificación de las acciones, como por la singularidad del procedimiento utilizado, soy realmente escéptico respecto de la viabilidad del proyecto. Claro, que a lo mejor me lo explican más despacio y me convencen... ¿por qué no?